Me gustan los fragmentos, lo compruebo a cada rato. A pedacitos conozco el mundo, conozco vidas de personas, y a partir de esos y otros fragmentos me construyo yo. Y es que no encuentro algo en mi vida que sea sólido, completo, grande, lineal. Nada que tenga qué ver con abarcar totalidades me interesa. Esas no existen.
Muchas veces me es difícil hablar con personas, sobre todo cuando empiezo a conocerlas. Por eso, yo pregunto. Si no puedo hablar y me interesa saber, preguntar es una buena opción. Algunos amigos me dicen que las conversaciones conmigo son más bien como entrevistas. Y es que no sólo disfruto conocer otras vidas, otras historias e involucrarme con ellas al compartir sus recuerdos. De pronto en las palabras de las otros, me descubro preguntándome, inventándome. Cuestiono lo que he hecho, lo que quiero hacer. Quien soy y quién quiero ser.
El domingo pasado, mi amigo Carlos, su amigo Chavis y yo, platicábamos mientras comíamos sopes en el mercado (luego la conversación continuó bajo una carpa en la feria, tomando sendos vasos de cerveza). Carlos es músico, Chavis, artista plástico. "Mi arte no es para el señor de los tacos", fue la frase que desencadenó todo. Hablaba de que su trabajo está dirigido a cierto tipo de gente, gente que sabe de arte, a la que le interesa el arte; de lo importante que es saber relacionarse y convencer a la gente adecuada de la increíblemente buena que es la propia obra para que pueda exhibirse y ser comprada. Contó que Picasso fue el único de los grandes pintores que vivió su éxito, su fama, su fortuna, que hacía mamadas muchas veces pero sabía convencer a la gente (cotizarse, pues).
Yo pensé algunas cosas.
Eso es reproducir lo que ya existe.
El arte para qué, para quiénes?
Por qué no intentar hacer algo distinto?
Tú más que nadie deberías desafiar lo que existe, lo normal, inventar posibilidades.
Por qué no hacer arte para el señor de los tacos?
Yo creo que siempre es posible inventar, mi trabajo sí será para toda la gente.
Y en eso he estado pensando desde entonces. En la sociología para qué y para quiénes. Es que no quiero que mi trabajo (cuando sepa hacer alguno) llegue a aulas, auditorios y salas magnas. No me interesa que me escuchen otros licenciadas, maestros y doctoras. Ellos ya saben bastante, y seguirán aprendiendo por sus medios. No soy una genio que vaya a revolucionar el mundo de la sociología, a proponer una nueva macroteoría. Entonces...
Pensé en espacios más o menos pequeños, con personas que comparten el lugar, su particular configuración, un lenguaje, una percepción del tiempo, unos referentes, normas implícitas, unos elementos de identidad, de vestuario, intereses, orígenes, cotidianidades... Pensé en acercarme y llenarme de eso para hacer trabajo, trabajo que se disfrute, que no haga daño y que dure. Videos, canciones, cómic, cuentos, pintura. Material que disfruten los sentidos, que reciba cálidamente el ser y nutra su conciencia. Las personas y sus vidas retratadas como son pero con posibilidades, complejas, siempre con salidas, con sorpresas, con juegos, siempre empujando. Reinterpretación, reinvención, no reproducción.
Estudiar pues literatura, aprender a contar, a hacer reír, a dibujar, a hacer video, a editar, a tocar... Formas de compartir, pues, compartir la complejidad del mundo de lo social y sus posibilidades.
Se avecina un proyecto de vida!
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